La energía solar es una fuente de energía renovable que permite convertir los rayos de sol en energía para el consumo doméstico.
Además de ser un recurso que no contamina, reduce hasta en un 50% el consumo de energía, lo que se traduce en un importante ahorro en la factura de la luz.
¿Quieres saber más sobre la energía solar, su funcionamiento y cómo se puede aprovechar? Te contamos todos los detalles.
La energía solar es la producida por el sol, que llega a la tierra para convertirse en luz o en calor. Como el sol es un recurso inagotable, la energía solar también lo es. Además de ser una fuente renovable que produce energía limpia, supone una alternativa clara a otros tipos de energía no renovable como la fósil o la nuclear.
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Además de las que ya hemos comentado hasta ahora, la energía solar tiene diferentes ventajas entre las que destacan:
Descubre todas las ventajas y desventajas que te ofrece la energía solar y cómo sacar el máximo partido al autoconsumo.
Cuando la luz solar llega a la Tierra, es necesario que exista una instalación fotovoltaica para que pueda convertirse en electricidad. El proceso de generación de energía solar comienza en el momento en el que un rayo de luz cae sobre los paneles solares y consiguen que los electrones que los componen se muevan de un lugar a otro. Durante este proceso se genera corriente eléctrica que llega hasta la red de distribución que, a su vez, la hace llegar a los puntos de consumo.
El uso más común que se realiza de la energía solar es la fotovoltaica pero existen otras formas de utilizar la energía solar.
Fundamentalmente existen tres tipos de energía solar, que se diferencian por su procedencia y por la forma en la que la energía es procesada:
A través de este tipo de energía se aprovecha el calor del sol para convertirlo en energía térmica que puede utilizarse para la calefacción o el agua caliente, tanto para uso doméstico como a nivel industrial, transformándola en energía mecánica y, a partir de ella, en electricidad.
En el primero de los casos, el de la energía doméstica, se trata de captar la radiación solar y convertirla en calor, generando la energía suficiente como para abastecer a la vivienda de agua caliente y calefacción.
Si hablamos de una producción a gran escala, estaríamos hablando de plantas termosolares que ocupan extensiones grandes de terrero y que operan a temperaturas superiores a 500ºC para transformar la energía térmica en eléctrica para abastecer a la red. Esta energía se puede almacenar y, así, ajustar la producción a las necesidades.
Como comentábamos, es el tipo de energía solar más conocida. Utiliza paneles fotovoltaicos para convertir las radiaciones solares en electricidad.
Al igual que la energía solar térmica, la fotovoltaica puede instalarse en viviendas particulares o en grandes superficies de terreno formando plantas fotovoltaicas. Sin embargo, como las placas solares no producen calor, la energía que producen no puede almacenarse. En este caso, lo que se hace es verter a la red los excedentes de energía que producen.
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Como su propio nombre indica, la energía solar pasiva aprovecha la energía del sol sin realizar ninguna transformación.
Consiste en adaptar el diseño de los edificios en cuanto a materiales, orientación, etc. para aprovechar la energía del sol y lograr una climatización perfecta en cada momento.
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La energía solar está transformando el mundo. Cada vez más personas se suman a la generación de energía procedente de fuentes renovables. Y se trata de un movimiento a nivel mundial que comenzó con el protocolo de Kioto (acuerdo internacional con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero) y que continuó con el compromiso alcanzado por la Unión Europea en materia de cambio climático (objetivo la reducción de las emisiones de CO2 entre un 80% y 95% entre 2050- 2100).
Nuestro país, después de años tratando de impulsar las energías renovables con poco éxito, poco a poco va sumándose a la generación de energía proveniente de fuentes renovables. Esto se debe a dos motivos fundamentales: por una parte, el consumidor final es consciente de la importancia de cuidar del medio ambiente y de que las energías renovables ayudan a ahorrar en la factura de luz; por otra parte, las barreras iniciales que dificultaban la implantación del autoconsumo se van derribando con la llegada de medidas que lo favorecen, como la eliminación del conocido impuesto al sol y otros aspectos limitantes.
Unos cambios importantes que auguran una mejora en la situación de España con respecto a otros países europeos que nos llevan ventajas en este terreno.
Todo ello: mayor competitividad tecnológica, abaratamiento de costes, objetivos marcados por la UE, concienciación por el autoconsumo y ahorro energético, etc. apunta a un cambio de rumbo en el sector.
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