Las energías renovables tienen su origen en fuentes naturales como el sol, el viento, el agua y la biomasa. Estas fuentes energéticas no se agotan y no generan emisiones significativas de gases de efecto invernadero ni residuos contaminantes durante su producción.
Las energías renovables incluyen la energía solar, la energía eólica, la hidroeléctrica, la biomasa y la geotérmica. Estas fuentes se utilizan para generar electricidad, calentar agua y proporcionar energía térmica en diversas aplicaciones.
Las energías renovables desempeñan un papel fundamental en la transición hacia un sistema energético más limpio, sostenible y libre de combustibles fósiles y emisiones de carbono.
Las fuentes de energía renovables son aquellas que se obtienen «a partir de fuentes naturales e ilimitadas”. Una de sus principales características es que son prácticamente inagotables, pues utilizan recursos naturales como el aire, la radiación del sol o la fuerza del agua para obtener energía. Se consideran limpias y son respetuosas con el medio ambiente, siendo fundamental su uso en la lucha contra el cambio climático y la descarbonización.
Como venimos comentando, existen distintos tipos de energía renovable. En el siguiente cuadro podemos ver cuáles son, su fuente, aplicación y tecnología.
La Energía solar fotovoltaica es la que aprovecha la radiación del sol para convertirla en electricidad.
En España, este tipo de fuente sostenible ha avanzado mucho en los últimos años a nivel tecnológico y de producción. No solo se han reducido sus costes de instalación, sino que además todo apunta a que se convertirá en la principal fuente de energía de las próximas décadas gracias a sus grandes beneficios. La energía solar es una energía limpia y libre de emisiones, y aprovecharla para tu hogar puede suponer un gran ahorro en tu gasto de electricidad y la amortización de la inversión a medio/largo plazo.
La energía eólica es otra forma popular de energía renovable en España. Se genera a través del uso de turbinas eólicas que convierten la energía del viento en electricidad. Nuestro país, además, es uno de los líderes mundiales en este tipo de energía. Descubre más sobre la producción de energía renovable de Plenitude.
La energía hidráulica es una forma de energía renovable que se obtiene del flujo del agua en ríos, arroyos o corrientes aprovechando el movimiento del agua para generar electricidad u otros tipos de energía mecánica. Esto se logra mediante la construcción de presas o centrales hidroeléctricas, donde se utiliza la fuerza del agua para mover turbinas conectadas a generadores eléctricos.
La energía geotérmica se obtiene del calor generado en el interior de la Tierra. La temperatura del núcleo terrestre puede alcanzar los 6.000°C y ese calor se transfiere hacia la superficie a través del manto y la corteza terrestre. Sin embargo, su uso está limitado a áreas con alta actividad geotérmica, como volcanes o zonas tectónicamente activas, y su implementación requiere una inversión inicial significativa.
La FAO destaca que la energía geotérmica tiene varias ventajas, como su disponibilidad constante, su bajo impacto ambiental y su capacidad para proporcionar una fuente de energía confiable y estable.
Este tipo de energía se genera a partir de restos orgánicos, como los residuos de cultivos, la madera o los desechos agrícolas, mediante la utilización de tecnologías de combustión o gasificación. Además de generar electricidad renovable, la biomasa permite mantener los bosques y favorecer el desarrollo rural sostenible.
La principal ventaja de la energía de biomasa es su naturaleza renovable y su capacidad para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. No solo tiene un gran potencial como fuente de energía renovable y sostenible, sino que además cuenta con numerosos beneficios ambientales y socioeconómicos significativos.
El bioetanol es un combustible renovable producido a partir de materias primas sostenibles como plantas oleaginosas, cereales y residuos orgánicos. Estas materias primas se someten a un proceso de fermentación, durante el cual las enzimas convierten el almidón o el azúcar en etanol y dióxido de carbono. Después de la fermentación, el etanol se purifica y se puede usar como biocombustible.
Esta energía se obtiene a partir del movimiento de las mareas convirtiéndose en energía eléctrica mediante el uso de una tecnología especializada. Para realizarse, se deben construir presas o diques en las zonas costeras que permitan aprovechar la diferencia de altura entre la marea alta y la marea baja.
Cuando la marea sube, el agua se acumula detrás de la presa y se almacena en un embalse; mientras que cuando la marea baja, el agua se libera a través de las turbinas ubicadas en la base de la presa, generando electricidad.
La energía de hidrógeno se refiere a la energía que se puede obtener al utilizar el hidrógeno como combustible para producir electricidad o energía térmica. El hidrógeno es un elemento químico que se encuentra en grandes cantidades en la naturaleza, pero normalmente está combinado con otros elementos, como el oxígeno, para formar agua (H2O).
A través de un proceso químico conocido como electrólisis, se utiliza corriente eléctrica para separar el hidrógeno del oxígeno que hay en el agua y producir energía, sin emitir dióxido de carbono al planeta.
El hidrógeno se considera por tanto una energía limpia y renovable, ya que se obtiene a partir de fuentes sostenibles como la energía eólica o solar en el caso del hidrógeno verde, y su combustión produce sólo agua, como subproducto. Sin embargo, su implementación a gran escala todavía presenta algunos desafíos en términos de coste y eficiencia.
Las energías renovables poseen varias ventajas significativas como:
España, al igual que otros países de la Unión Europea, tiene un fuerte compromiso con el uso de las energías renovables asociado a la descarbonización, lo que implica:
Uno de los objetivos comunes de la Unión Europea para favorecer la transición energética era que, en el año 2020, un 20% de la energía consumida procediera de fuentes de energía renovables. El reto actual es alcanzar un 35% durante la próxima década. La estrategia marcada por los países de la Unión Europea es que, en el año 2050, consigamos una economía neutra desde el punto de vista climático.
En cifras, y según datos de Red Eléctrica de España (REE) publicados en enero de 2023,en todo el año 2022, la producción renovable supuso el 42,2% del mix nacional, con la eólica como segunda fuente de generación (22,2% del total) y la solar fotovoltaica como la cuarta (10,1%).
La demanda eléctrica nacional experimentó en diciembre, sin embargo, un descenso del 6,7% con respecto al mismo mes del año anterior. En términos brutos, se estimó una demanda de 20.437 GWh, un 7,2% inferior a la de diciembre de 2021.
Por su parte, la energía solar fotovoltaica, con 1.098 GWh anotados en diciembre, incrementó su producción un 7,3% respecto a la del año pasado (2022), alcanzando una cuota del 4,9% del total.
Las energías no renovables son aquellas que se obtienen a partir de fuentes que se agotan con el tiempo y que no se regeneran naturalmente a corto o medio plazo.Las fuentes de energía no renovable más comunes incluyen los combustibles fósiles, como el petróleo, el gas natural y el carbón.
Los combustibles fósiles se formaron a lo largo de millones de años a partir de la descomposición de materia orgánica en el suelo y en los fondos marinos. Sin embargo, estos combustibles son finitos y su explotación y consumo tienen impactos negativos en el medio ambiente, como la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación del aire y del agua, y la degradación del suelo.
Este tipo de energía no renovable es la principal causa de las emisiones de CO₂ en España y en el mundo, por lo tanto, es imprescindible reducir nuestra dependencia de estos combustibles y sustituirlos por fuentes de energía limpias para frenar los efectos del cambio climático y colaborar por un futuro más sostenible.
En resumen, estas son las principales características que describen las fuentes de energía renovables:
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